lunes, 25 de mayo de 2026

Día del maestro - El director

 "Oye M, como que director, no era de maestros y maestras?"

Recuerden banda, todo director de una escuela fue en algún momento un maestro frente a grupo (siempre y cuando no haya sido un pendejo acomodado por palanca), por lo tanto, entran dentro de la dinámica.

También, la idea base no es mía, fue propuesta por alguien más.

*Tap, tap, tap*

El sonido de las teclas se adueñaba de la sala del director, sentado en su escritorio registrando un dato tras otro, evaluando proyectos para la escuela y rindiendo cuentas presupuestales.

El hombre viejo, delgado, de piel arrugada, calvo, con unos lentes de gran aumento, vistiendo un pantalón y saco gris con una camisa blanca debajo. Suspiraba cansado mirando la pantalla llena de letras y más letras.

— ¡Director!

— ¡Ah! 

El director, que estaba absorto en su trabajo, fue interrumpido por un grito femenino.

— Ho-hola, Lucy… Debes venir por tu carta de recomendación…

— Eso es correcto, director Hugo, ¿ya está lista?

— Jaja… lo siento, con tanto papeleo todavía no la he hecho.

— Se que es un hombre muy ocupado, pero por favor le recuerdo que es urgente, las preparatorias pronto abrirán inscripciones y necesito eso si quiero entrar a la que yo deseo, por favor se lo encargo.

— Cla… claro… mañana estará lista sin falta, te lo prometo.

— Gracias, dire —la chica sonrió mientras salía de la oficina.

Por otro lado, el director mostró descontento.

Lucy, una hermosa joven de tez blanca, largo cabello negro liso y ojos azules, con un cuerpo femenino un poco más desarrollado que el de sus compañeras y con una gran inteligencia, estaba en su último año de secundaria. Entró con promedio de 10 y planeaba salir con el mismo promedio, colocándose como la mejor alumna de su generación a nivel nacional. Lucy había conseguido cautivar tanto en apariencia como en intelecto, y tanto alumnos como maestros, entre ellos el director. Claro que por evitar problemas no fueron más alla de devorarla discretamente con la mirada, el director incluido.

El director había llegado al punto de obsesionarse con ella, tenía fotos de ella, de las que se había tomado para los eventos, alguno que otro objeto “perdido”, pero su más grande tesoro eran unas bragas usadas, las había robado tiempo atrás aprovechando la clase de natación, usando como chivo expiatorio a uno de los alumnos problema sin vacilar.

Pero volviendo al presente.

El director abrió una gaveta del escritorio, ahí estaban unas bragas rosas simples, y debajo de estas estaba la tan pedida carta de recomendación.

El director tomó las bragas y se las llevó a la cara solo para olerlas con intensidad.

— Hmm oh Lucy… me hubiera gustado probarte por lo menos una sola vez… es una pena que tengas que irte… pero es una pena más grande que no serás tú quien se vaya…

La obsesión del profesor había llegado demasiado lejos, había llegado al punto de planear robar su cuerpo. 

Hace meses obtuvo un par de píldoras capaces de cambiar el cuerpo de las personas que las bebieran.

Miró la hora, eran las 11 en punto, el receso acababa de terminar, y justo estaba por empezar la clase de educación física del grupo de Lucy. Fue al salón vacío llevando una píldora en la mano, no le tomó ni un minuto encontrar su lugar y su mochila de agua. Conocía lo metódica que era, lo extrema que era consigo misma, el tomar agua era otro juego de cálculo, lo podía confirmar al ver su botella casi vacía quedando un cuarto, tomaba un cuarto de agua antes de empezar la clase y tomaba el cuarto final al volver. Y ese pequeño cuarto de agua sería lo que le permitiría el cambio, miró alrededor asegurando que no hubiera nadie, luego tomó la botella, la abrió y vertió la píldora para después revolverla con el agua hasta deshacer por completo. Incolora e insípida pasaría desapercibida sin problemas, y una vez hecho volvió a su oficina para hacer lo mismo.

Después de aquella misión encubierta, el director tomó las bragas en su gaveta y las llevó hasta su casa, una vez ahí empezó a limpiar todo sin importarle o no si las píldoras funcionan realmente o no, prefería no dejar ninguna pista en caso de que llegasen a ser reales, quemó todo en el patio trasero de su pequeña casa, colocando todo lo coleccionado en el asador que había comprado hace mucho tiempo, asegurándose de que todo se quemara bien y tirando aquello que de alguna manera logró conservarse.

Una vez “libre de culpa”, se fue a acostar con una gran sonrisa tallada en su rostro, sabía que una vez que despertara, lo haría en otro cuerpo… o al menos así lo quería creer el.

Y entonces llegó la media noche.

[Nota de M: sí, en esta parte trato de imitar el estilo narrativo de cierta escritora]

El director yacía dormido profundamente en su cama con una sonrisa imborrable, entonces, un pequeño hilo empezó a salir de su frente; un hilo blancuzco semi-transparente con un brillo tenue. Este hilo lentamente fue creciendo, alargandose todavía más, crecía cada vez más llegando a atravesar la pared de su casa hasta dar con el exterior, ahí este comenzó a moverse en una dirección específica como una polilla siendo atraída por la luz de una bombilla. Y aun así, nadie era capaz de verlo o percibirlo.

Y en otro punto de la ciudad, Lucy también dormía cómodamente en su pijama para dormir, tan tranquila sin saber lo que le esperaba. Y al igual que el director, un pequeño hilo empezó a salir de su frente; un hilo dorado semitransparente con un brillo intenso, como si irradiara su espíritu juvenil y lleno de iniciativa. Este también se empezó a largar hasta atravesar las paredes, moviéndose hacía cierta dirección específica también.

Y ambos hilos se movían a un paso tranquilo bajo el cielo nocturno y escaso de estrellas, llegaron a encontrarse pero solo era eso, un encuentro, no hubo interacción o alguna espacio de juego entre hilos, cada uno siguió el rumbo opuesto al otro como trenes que recorren trayectos opuestos solo para llegar al punto de partida del otro, llegando de manera simultanea.

El hilo blanco de brillo tenue llegó al punto de partida del hilo dorado de brillo intenso y el hilo dorado de brillo intenso llegó al punto de partida del hilo blanco de brillo tenue. 

El hilo blanco entró en la frente de Lucy mientras que el hilo dorado entró en la mente del director.

Y entonces empezó.

El cuerpo del director se empezó a torcer, la sonrisa de felicidad rápidamente se convirtieron en muecas de dolor, el hilo blanco en su frente empezó a volverse más grueso. No, en realidad estaba mostrando lo que estaba tratando de sacar. De la frente del director se formó una bola transparente, que poco a poco fue adquiriendo forma, era la cabeza transparente del director pero era algo extraña, así como había un hilo jalando con toda su fuerza, había varios hilos sujetándola como si impidieran que esta fuera extraída por completo. Pero era inutil, aquel hilo tenue podía contra el montonar de hilos atadas a la cabeza, revelando lentamente más parte de cuerpo transparente y más hilos que lo retenían, de pronto había dos directores, el director de carne y hueso que sudaba después de haber estado temblando, y el director blancuzco, semitransparente y desnudo todavía atado por los hilos al director de carne. Sin embargo, el hilo que había estado jalando al director blancuzco no se detuvo a descansar, siguió jalando, tensando lentamente todos y cada uno de los hilos mientras el cuerpo de carne se retorcía.

*Clic, clac*

Un sonido imperceptible se creaba al romperse cada hilo. Finalmente, cuando el último hilo que unía la carne con la forma transparente, el cuerpo del director dejó de moverse por completo, y la forma transparente del director empezó a ser guiada por aquel único hilo que quedaba.

Lo mismo ocurrió desde el otro lugar.

El hilo dorado comenzó a hacerse más grueso, o como se dijo antes, a revelar algo transparente, una cabeza dorada de Lucy, también atada al cuerpo físico, jalo lentamente y siguió jalando mientras revelaba más de la figura transparente de Lucy y su cuerpo se torcía con dolor.

Estaba hecho, el alma de la chica había sido sacada del cuerpo, aunque todavía estaba retenida por aquellos hilos dorados. Así que el hilo dorado en la frente de la Lucy transparente empezó a jalar, sin embargo, los hilos dorados eran más resistentes que los hilos blancos del director, casi como si su cuerpo supiera que lo que estaba haciendo era en contra de su voluntad.

*Clic, clac… clic… clac…*

Los hilos se tensaban y se rompían, pero mostraban su fuerza de voluntad al volverse a unir con un amarre simple.

El hilo que jalaba el alma de Lucy también lo comprendió, debía poner más fuerza, convirtiendose así en una lucha de voluntades; la voluntad del cuerpo por conservar el alma contra la voluntad de la magia para llevar a cabo su trabajo.

Hasta que finalmente logró arrancarla de los hilos sin darles la oportunidad de volverse a amarrar.

Y así, el alma de Lucy fue guiada por aquel hilo dorado.

Ambas almas recorrieron el cielo nocturno sin ser conscientes de ello, llegando a encontrarse sin saberlo, sin mirarse, sin decir nada, siguiendo el rumbo que sus hilos habían trazado para estas.

El alma de Lucy llegó a la casa del director, atravesando las paredes como si nada. Entonces, al momento de acercarse al cuerpo del director, varios hilos blancos salieron del cuerpo de carne y envolvieron el alma dorada de Lucy para invitarla a su nuevo hogar, a su “nuevo” contenedor.

Lo mismo pasó con el alma del director, esta llegó a casa de Lucy, también atravesando las paredes como si nada, guiada por aquel hilo blanco. Pero a diferencia de Lucy, no surgieron hilos del cuerpo de carne femenina, en su lugar, fue el hilo blanco quien los llevaba de uno en uno para envolver la figura semitransparente del director como si de un juego de costura se tratara. Y una vez envuelto, hizo que los hilos dorados lo acomodaran en su nuevo hogar de mala gana, en su nuevo contenedor.

Con esto terminó el ritual de intercambio, con ambas almas en nuevos recipientes, esperando por su despertar.

Las horas pasaron, las alarmas sonaron.

Por un lado.

— ¡Funcionó! 

No pasó ni un minuto desde que el director abrió los ojos al ser despertado por la alarma, su sonido, junto a la enorme diferencia visual de la habitación donde se encontraba así como los mechones de pelo cubriendo su vista —mechones que no había visto en años— fueron suficiente para que dedujera al instante que las píldoras habían funcionado.

Miró hacía abajo, viendo la pijama holgada cubriendo su nueva piel.

— ¡Lucy, levántate!

Una voz sonó en alto y fuerte, pero en lugar de asustarse, sonrió con mayor emoción.

“Lucy”, era como si tal acción le hubiera terminado de confirmar el intercambio.

Tomó el celular que ahora era suyo y desactivó la alarma, solo para seguir con la rutina de Lucy, de su nuevo cuerpo. No hubo exploración o manoseo, se contuvo pensando en la siguiente parte del plan; convencer a la verdadera Lucy.

Se dio un baño rápido, extasiado por las nuevas sensaciones, pero resistiéndose a explorar, se cambió de ropa, se puso unas bragas blancas simples y un sujetador a juego, se puso el uniforme de estudiante, comió el desayuno que hizo la madre de Lucy y se fue a la escuela con una gran sonrisa, disfrutando el paisaje y de la atención recibida, así como las sensaciones que su cuerpo juvenil le daba; el cabello rozando su cuello, el ligero movimiento de los pechos en desarrollo, la brisa fresca de la mañana entrando por debajo de su falda, sonriendo al sentir la energía juvenil fluyendo por todo su cuerpo, no pudo evitar jugar con su cabello brilloso mientras caminaba. Pero borrando esa felicidad y poniendo un rostro serio al acercarse a la escuela, ahí vio a Lucy en su cuerpo, esperándolo en la entrada.

— S-señorita Lucy… por favor acompáñeme a mi oficina…

— … Sí…

“Director” y “Alumna” caminaron hasta la oficina del director, y ni bien quedaron a solas.

— ¡¿Qué diablos pasó?!

Lucy en el cuerpo del director sujeto a su cuerpo original de los brazos.

— N-no lo sé, cuando desperté era tú…

— Tenemos que pensar, ¿qué pudo causarlo? ¿Se puede revertir? ¿Cómo lo revertimos?

— … No lo sé… en la universidad no te preparan para estos casos… —fingió el director de manera pensativa.

— N-no puedo quedarme así… no quiero ser… —Lucy se detuvo, casi como si estuviera por decir algo ofensivo— No quiero perder mi juventud…

— Yo tampoco quiero ser una adolescente… que molestia repetir mis estudios…

— Pero qué vamos a hacer… No podemos ir y decir que nuestros cuerpos fueron cambiados… nos tomarán por locos, o peor, pensaran que cometí adulterio y me arrestaran en su cuerpo…

— Tienes razón… 

El director se deleitaba con el pensar de Lucy, pensaba que a este pasó no tendría que hacer nada, pero…

— Oye, en lo que buscamos como volver… ¿y si fingimos ser el otro?

— Uhh.. Dire Hugo… no me malentienda, pero… no creo que pueda seguir mi estilo de vida…

— Oye, ser director tampoco es un paseo por el parque.

— Sí pero, mi estilo de vida es más que solo estar sentado detrás de un escritorio.

— Jovencita, no subestimes a un director

— N-no lo hago, es solo… —Lucy tenía cuidado con sus palabras.

— ¿Entonces qué propones que hagamos? Fingir enfermedad solo nos dará unos días pero nada más.

— … — A Lucy le costaba pensar por la situación… o eso creía ella.

— ¡Bien, finjamos ser el otro…! ¡Solo porque no se me ocurre algo mejor! Pero solo será mientras vemos cómo volver a la normalidad…

— Tranquila, creo que puedo hacer bien tu trabajo, espero tu hagas bien el mió…

— Ja, seré mejor director de lo que usted fue…

Con el trato pactado, “Lucy” se fue a sus clases mientras que el “director” se quedó en su oficina.

Ya en clases, el director se sentó en el lugar correspondiente a su nuevo cuerpo, sacó sus cuadernos, su bolsa de colores y se acomodó listo para estudiar, la había estado observando desde hace tiempo, sabía perfectamente sus costumbres. Revisó el cuaderno para entender mejor la clase, agradecido de las notas detalladas de la verdadera Lucy, no reviso el horario, ese ya estaba grabado en lo más profundo de su ser pues lo había usado a su favor para hacer todo tipo de jugadas con Lucy, revisó cuaderno por cuaderno para entender mejor su día; cualquiera que la viera solo diría que era Lucy siendo Lucy, pero nadie sabía del alma vieja que había usurpado aquel cuerpo joven.

Las clases comenzaron, “Lucy” destacó igual que siempre. No, incluso sus compañeros notaban que irradiaba un aura ligeramente mayor, “quizás está feliz por algo”, pensaron algunos, y quienes la conocían más creían saber la “verdadera” razón, “probablemente ya recibió la carta de recomendación”, pensó su círculo más cercano. 

Mientras tanto, el “director” estaba sentado en la silla de su oficina, admirando el papel en sus manos; era la carta de recomendación para Lucy, para ella misma.

— ¡Con esto podré entrar a la preparatoria NG+! —decía con emoción mientras abrazaba el trozo de papel.

Había encontrado la carta mientras miraba entre las distintas gavetas para familiarizarse con el lugar, después de eso no supo qué hacer, así que tomó el micrófono que se conectaba al altoparlante.

“A la alumna Lucy Reyes de 3°A, favor de venir a la oficina del director”

Se escuchó por toda la escuela, obviamente la persona que habitaba el cuerpo de Lucy también lo escuchó, se paró de su asiento y pidió permiso al profesor para ir manteniendo una expresión serena. Sin embargo, la preocupación estaba formándose dentro de él.

“No, no creo que haya encontrado algo tan pronto… me aseguré de borrar aquel navegador… la compra la hice con otra cuenta en otro telefono…”

Pensamiento tras pensamiento aparecían para descartar la posibilidad de volver, pero aun así no podía evitar sentirse inquieto.

Y entonces llegó a la oficina del director, a su oficina.

— … ¿Qué pasa…?

— Director… disculpe la pena… ¿podría decirme qué es lo que hace usted?

Con esas palabras, el nudo en el estómago del cuerpo femenino desapareció…

— Pff, ¿era eso? Jajajajaja ¿No qué serías mejor director que yo? Ni siquiera sabes que hago —fingió burlarse para tapar esa risa de despreocupación.

— ¡No se ría, de seguro a usted no le va tan bien con mis clases!

— Lucy, soy un director y no llegué hasta ahí lamiendo botas, cosas como español, matemáticas y demás clases no son más que un juego de niños para mí… Ah, como sea, mira tienes que hacer un reporte de…

Fue una escena tan surreal, una adolescente le estaba explicando a un hombre viejo cómo hacer su trabajo; señalando cada punto, cada papel, cada proyecto. Todo mientras este asentía con la cabeza.

Y al final de la explicación.

— Ah, director.

— ¿Qué, me faltó algo?

— No, le quería dar esto —Lucy en el cuerpo del director sacó la carta de recomendación.

— Ah, encontraste la carta, justo la terminé ayer… —mintió el hombre en el cuerpo juvenil— ¿Pero no deberías tenerla tú?

— No importa, si al final vamos a volver a nuestros cuerpos entonces no tengo problemas con que el director haga mis trámites.

— Sí… vamos a volver después de todo… 

El director se estaba muriendo de risa por dentro, burlándose de la inocencia de Lucy, feliz de que la propia Lucy le haya entregado su boleto de escape en mano propia.

Después de eso se retiró de la oficina dejando al “director” con su trabajo.

Las clases terminaron.

“Lucy” se fue directo a casa con algo de prisa.

Al llegar, notó que no había nadie, solo una nota de su madre en la que decía que llegaría hasta la noche.

“Perfecto”

Pensó con una sonrisa malvada y lujuriosa pintada en su rostro.

Fue a su habitación, a la habitación de Lucy.

Se miró en el espejo admirando la figura que no pudo admirar en la mañana, veía esa hermosa piel blanca acompañada de un cabello sedoso, un hermoso rostro con ojos brillantes así como una figura sensual correspondiente a una estudiante sana. Se empezó a desabrochar la camisa.

— Oh dios, he estado esperando por esto todo el día… Las tetas de Lucy… ¡Mis tetas!

Observó detenidamente los senos cubiertos por el sujetador, ahora sus senos; un par de copas C llegando a D y que parecían seguir en desarrollo.

— Ohh… —jadeó al apretarlas con sus manos femeninas— Esto es lo que estaba deseando desde la mañana… mmm.. 

Desde la mañana había querido explorar es cuerpo femenino y juvenil más a fondo, pero tuvo que contener su lujuria para mantener las apariencias, pero ahora que estaba en casa y a solas, el director no dudó en explorar las tierras que ahora le pertenecían y que le pertenecerían por el resto de su vida.

— Mmm… ohh, así que esto es tener tetas… 

Siguió estrujandolas suavemente, estremeciéndose con cada agarre, después bajó el sujetador para poder verlas mejor. Ahí estaban los senos desnudos de Lucy agarradas por sus propias manos bajo el mando del director.

— Qué lindos pezones tienes, Lucy… Bueno, tengo yo ahora porque yo soy Lucy y estos son mis pezones… ¡Ahh!

Pellizco los pezones que había robado, estremeciéndose todavía más y alzando un poco más la voz. 

Sintiendo poco a poco un calor surgiendo de su entrepierna, se llevó la mano derecha pero.

— Oh, cierto, ahora soy una mujer…

Había intentado masturbarse como si fuera hombre, tratando de agarrar un órgano masculino que ya no estaba ahí, se quitó las bragas bajandolas lentamente por sus piernas largas.

— El lugar prohibido de Lucy… mi lugar prohibido…

Dijo llevando su mano derecha hasta los labios vaginales.

— Ngh… 

El solo rozarlos con sus finos dedos le hizo sentir una chispa fugaz viajando por toda su espina dorsal, luego metió un dedo en esta.

— Angh…

Cayo de rodillas ante el estímulo, sin despegar sus dedos de la hendidura de carne femenina. Entonces se miró en el espejo, una Lucy con una expresión lasciva, una mano en los senos y otra en la vagina le devolvía la mirada.

— Solo en mis más oscuras fantasías llegué a verte así, ngh…

Un segundo dedo entró solo para comenzar a moverse junto al otro, estimulando los pliegues vaginales con sus movimientos suaves, haciendo que la boca que hasta hace unas horas era inocente soltara leves sonidos obscenos.

— Ahh… ser joven… ser mujer… se siente tan bien… ahh…

El movimiento de los dedos seguía, aumentando su fuerza y velocidad lentamente, alzando más la voz como respuesta al estímulo.

— ¡Ahh! ¡Algo viene! ¡Voy ah…! ¡Aaaahhh!

Se vino, alcanzó su primer orgasmo como mujer, liquido caliente fue expulsado de su vagina como prueba de ello, y entonces mientras se recuperaba.

— ¿Ah, qué es…?

De repente, montones de imágenes empezaron a emerger en su mente, eran los recuerdos de Lucy; recuerdos que estaban almacenados en su cerebro y a los que el alma del director logró obtener acceso mediante el orgasmo, como si el cuerpo lo estuviera aceptando.

— Jaja… jajaja… ¡Ahora lo tengo más claro! ¡Puedo entenderlo todo! ¡Este cuerpo me reconoce como su dueño! ¡Ajajajaja! —el director en el cuerpo de Lucy rió con una mezcla de manía y felicidad— ¡Mis tetas, mi vagina, mi juventud!

Siguió masturbandose por un rato más, y aunque quería seguir, tenía un rol que cumplir. Se detuvo y comenzó a hacer las tareas que le habían asignado, no fueron problema para su inteligencia juvenil y la astucia de su vieja alma, y entonces, mientras buscaba entre sus cosas encontró un cuaderno forrado con el título “plan de vida”, sabía de qué iba gracias a los recuerdos adquiridos, pero quería confirmarlo con sus propios ojos.

Abrió el cuaderno y empezo a leerlo, dentro estaban notas que había apuntado desde los seis años, cosas como metas y rutinas para lograrlo, pero no solo eso, también estaban sus planes a futuro, como la preparatoria y la universidad a elegir.

— ¡Pff! ¿CEO de Futura? Lo siento, Lucy, pero yo tengo otros planes para este cuerpo…

Dejó el cuaderno en su lugar como si hubiera fingido no darse cuenta de esto, y después de terminar la tarea, se fue a dormir no sin antes volverse a masturbar.

A la mañana siguiente retomó el papel de niña buena y aplicada, disfrutando de la juventud robada de Lucy.

Sin embargo, la verdadera Lucy estaba molesta con el estilo de vida del director, muy monótona, y una montaña de papel tras otra. El dolor de espalda y la falta de energía no la ayudaba.

Decidió pasearse por la escuela para relajarse un poco, entonces vió su cuerpo participando en la clase de educación física, vio al director en su cuerpo con una gran sonrisa de felicidad.

“Esa debería ser yo”, pensó con amargura, aquel paisaje solo le dejó un mal sabor de boca.

“A la alumna Lucy Reyes de 3°A, favor de venir a la oficina del director”

Sonó el mismo mensaje que el día anterior.

Y “Lucy” fue nuevamente a la oficina.

— Buenos días, Lu-

— ¿Se puede saber que está haciendo?

Lucy no se anduvo con pelos en la lengua.

— ¿De qué hablas?

— Lo vi en la clase de educación física, bastante feliz, ¿sabe?

— Ah, eso… pues estoy feliz. Digo, ser joven otra vez se siente genial, además estoy cumpliento con tus responsabilidades, así que no debería tener nada de malo que me sienta feliz siendo joven

— Pues yo no estoy feliz, este cuerpo se siente cansado todo el tiempo y con constante dolor de espalda, se supone que debemos buscar la forma para cambiar pero a usted lo veo muy feliz paseando con un cuerpo ajeno.

— O-oye, lo siento, es solo que había olvidado ser joven, ¿sí? tampoco es que planee vivir como una joven adolescente… Además, si voy a volver a mi cuerpo, entonces por qué no disfrutar de esta juventud prestada, ¿no crees? Mira, te dire algo, gasta mi sueldo en cualquier cosa que creas que podrá devolvernos a la normalidad, ¿vale?

Las dulces y engañosas palabras del director lograron calmar a Lucy, luego de eso las cosas siguieron su rumbo. 

El director vivía como Lucy al máximo balanceando la vida académica con el placer femenino mientras que Lucy odiaba cada día que vivía como el director, sintiendo celos cada que se topaba con su cuerpo al caminar por la escuela.

Cada día Lucy buscaba e intentaba todos los métodos que encontraba sin obtener ningún resultado, claro que el director se dirigía a la oficina con temor de que fuera regresado a su cuerpo, pero sentía un enorme alivio al ver que estos fallaban, incluso comenzó a burlarse internamente de ella.

Los días pasaron y sin solución, Lucy le habló de su cuaderno de plan de vida, le pidió que llevara a cabo su inscripción a la preparatoria, no le importaba que quedará lejos de la ciudad, de hecho se convencía a sí misma que sería su motivación para volver cuanto antes.

Pero conforme se acercaba la fecha de graduación, más se desesperaba.

Y entonces, a una semana de la graduación, ocurrió el punto de quiebre.

— Buenos días, Lucy.

El director en el cuerpo de Lucy entró a su antigua oficina pues había sido llamada por la chica cuyo cuerpo robó.

— …

— ¿Por qué la cara larga, Lucy? 

— Director… sabe que hemos intentado mil y un métodos, ¿verdad?

— Sí, cada uno fallido…

— Bueno… Hace tiempo encontré un método más… pero no quería hacer tal cosa…

— Uhmm… ¿de qué se trata? —el director se puso nervioso.

— Sexo.

— ¡¿S-sexo?! 

El director fingió sorpresa, pero en realidad se estaba muriendo a carcajadas por dentro, él sabía perfectamente que eso no revertiría el cambio.

— Sé que es inmoral, podría meternos en problemas e incluso arruinar mi imagen… pero… director… ¿tendría usted… sexo conmigo?

— … Señorita Lucy… tal cosa… —fingía incomodidad— Tal cosa… yo no veo de esa forma a mis alumnas… 

— Yo sé que no, pero se lo pido… estoy desesperada por volver a mi cuerpo…

— … pero sabes… mi… ejem… mi cosa ya no se levanta…

— No se preocupe, traje viagra para eso…

— ¿Cómo es que tú…? Bien… viendo que tienes tanta dedicación… lo haré…

Una vez más el director fingió timidez e incomodidad mientras se partía de risa en su interior.

Lucy tomó la pastilla de viagra, haciendo notar un bulto en la ingle, acto seguido  “Lucy” se levantó la falda e hizo a un lado las bragas mientras que el director se desabrochó el pantalón y bajó la bragueta.

— Es tan raro verme de esta forma… —dijo Lucy en el cuerpo viejo del director.

— Lo sé…

Lucy no perdió el tiempo, empezó a manosear su antiguo cuerpo.

— ¡Ahh! ¡L-Lucy, se más suave…! ¡Ngh…! 

— No hay tiempo, necesito que lubriques para que entre bien…

— ¡¿Cómo es qué-?!

— También leí libros de educación sexual, dire…

Poco a poco la vagina de “Lucy” se empezó a humedecer.

— Bien, mi cuerpo ya está listo… 

Con su fuerza varonil, cargó su cuerpo femenino y lo acomodó en el escritorio.

— Aquí vamos…

*Sonidos de penetración*

— Oh por dios…

— ¡Nnng! ¡Duele!

Mientras Lucy sentía placer con su miembro masculino totalmente erecto, el director sentía un intenso dolor; era el dolor de perder la virginidad como una mujer.

— Resistelo, entre más rápido haga esto mejor.

— ¡No, espera, sacalohh!

Sin piedad, Lucy se empezó a mover, no fueron movimientos lentos ni suaves, sino todo lo contrario.

— ¡Ah, no, Lucy, detente! ¡Me duele!

— Ya casi, aguante un poco más, dire… tengo que acabar antes de que su espalda acabe conmigo…

— ¡Noh, esto no debíaaahh… ser así!

El director había fantaseado con tener sexo con Lucy incluso después del cambio, pero esta no era la forma en que lo imaginaba.

— Kgh… ¡Lucy… me lastimas…!

— ¡Ya casi, aquí viene! ¡¡Oohhh!!

*Sonidos de eyaculación*

El “director” se había venido en la vagina de la “alumna”, y como ya sabía la persona que realizó el cambio, no ocurrió nada… o eso pensó él.

— ¿Qué es esto…?

— Oye, Lucy, ya que no volvimos a nuestros cuerpos… ¿podrías quitarte…? No tengo fuerzas para moverte…

— ¡Tú! ¡Maldito enfermo!

— ¡Kgh! ¡¿Lucy…?

— ¡Tú lo planeaste todo! ¡Maldito enfermo!

Aquella eyaculación hizo que los recuerdos del cuerpo que habitaba surgieran en su mente, solo ahí vio el plan malévolo del director así como su obsesión.

— ¡Devuélvanos! 

— ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Un grito femenino fue suficiente para llamar la atención afuera, fue escuchado por el conserje que justo limpiaba por esa área, y quien no dudó en darle un golpe al director con toda su fuerza.

La policía fue llamada.

— ¡Alto, no! ¡Yo no soy el director! ¡Él intercambió nuestros cuerpos! ¡¡Yo soy la verdadera Lucy!! ¡¡Sueltenme!! ¡¡Tengo que volver a mi cuerpo!!

Lucy forcejeaba pero los policías eran más fuertes, solo podía gritar la verdad que para el resto solo eran sinsentidos. Mientras tanto el director fingía miedo y timidez mientras con la cara hacía abajo para ocultar la sonrisa de su victoria.

El tiempo siguió su rumbo después de ese día.

La graduación llegó sin “Lucy”  y sin el “director” presentes.

“Lucy” mantuvo su papel de niña buena, sin embargo bajó su ritmo académico pero mantuvo sus calificaciones haciendo favores sexuales a los profesores. Desatando su perversión cuando llegó a la universidad y siendo una zorra descarada.

Por otra parte, el “director” fue sentenciado a 30 años de cárcel por volación de un menor, pero fue enviado a un hospital mental pues no dejaba de escupir que era la verdadera Lucy y que le habían robado el cuerpo.

Y tiempo después.

— Bien, puede pasar, los dejaré a solas un rato.

— Gracias…

— ¡Mmm!

En una celda de contención, dos personas habían sido dejadas por el guardía.

Una era Lucy, vestida como una zorra que no duda en meterse con el primer hombre que vea, una minifalda que apenas y cubría sus partes, una tanga que se alzaba por encima de la falda y un top que revelaba mucha piel.

La otra persona era el director, amarrado a una camilla y amordazado.

— Hola, ha pasado tiempo Lucy… solo venía a darte las gracias por el maravilloso cuerpo que me has dado… y a contarte todo lo que he hecho con él… pero no te preocupes por el tiempo, vendré las veces que sean necesarias para que escuches mi historia.

Y Lucy empezó a contar las cosas lascivas que había hecho durante todo este tiempo mientras el director escuchaba y forcejeaba…

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