Esta es una historia que ya tenía hecha y se perdió, así que por mi frustración a tener que volverla a hacer es algo menor que su versión original.
Imágenes hechas por Levi
— Muchas felicidades, Tadeo y Joel~
— Sí, felicidades a los dos~
En una mesa redonda de madera dentro de un restaurante lujoso, estaban sentados cuatro personas; dos mujeres mayores y dos jóvenes en sus 20s, cualquiera pensaría que se trataba de un caso añorado de sugar mommy y sugar baby. Pero no era así, en realidad estos cuatro tenían algo en común, la docencia.
Los cuatro eran docentes, bueno, en realidad solo las dos mujeres, los otros dos eran practicantes que habían finalizado sus prácticas y habían presentado su examen de ingreso al sistema de educación.
Y apenas hoy habían terminado su jornada de prácticas, así que como regalo de despedida, las maestras que los recibieron en sus grupos se organizaron para hacer una cena inolvidable.
Los chicos iban bien vestidos, pantalon de vestir negro y camisa blanca junto con un saco. las mujeres iban bastante bien arreglas a pesar de ser una simple “cena de despedida”.
— Anda, pidan lo que quieran hoy nosotras pagamos~ —habló la mujer en vestido azul y de cabello castaño.
— Sí, es nuestro agradecimiento, por ayudarnos en nuestra labor docente~ —expresó Nancy, la mujer corto cabello negro y vestido rojo.
— Muchas gracias de verdad, las vamos a extrañar —dijo Tadeó con entusiasmo.
— Mejores maestras no pudimos tener
— Jajaja muy lindo de tu parte, Joel, de seguro serás un gran maestro… Pero oigan, hace falta algo fuerte para acompañar un momento tan mágico.
Nancy levantó la mano y la giró suavemente, fue la señal para el camarero para traer una cubeta.
— Oh… eso es…
Los muchachos quedaron impactados al ver el contenido, una botella de un vino de alta calidad, cualquier conocedor de vinos sabría que el costo de esa botella superaba los 10,000 pesos mexicanos.
[Nota de M: no sé nada de vinos, imagínense un vino caro]
— M-maestra Alondra… ¿eso no es muy caro? —preguntó Tadeo nervioso.
— Oh, no es nada, después de todo es un lujo que te puedes permitir muy raramente. Además, les tocará a ustedes pagarlo después~ —respondió juguetonamente Alondra
La expresión de ambos chicos se puso pálida.
— Tranquilos, chicos. Alondra se refiere a que luego les tocará a ustedes despedir a sus practicantes.
— Ah, era eso…
Ambos suspiraron de alivio.
— Bueno, ustedes dos son jóvenes, con un futuro brillante por delante, no como nosotras que ya estamos casadas y con hijos, aprovechen esa juventud para hacer cosas que no podrán una vez que sienten cabeza —Alondrá dio un extraño brindis mientras alzaba su copa.
La plática siguió su rumbo al mismo tiempo que la comida llegaba, charlar, darse un festín y beber vino se volvió un ciclo temporal.
Pero, las charlas fueron un poco subidas de tono, y los gestos de las maestras también.
Tadeo y Joel obviamente captaban el lenguaje corporal de las maestras, quizás de estar sobrios se lo hubieran pensado y quizás rechazado, pero bajo los efectos del alcohol.
— Oigan… que les parece sí… vamos a un mejor lugar… —sugirió Tadeo ligeramente ebrio.
Las maestras sonrieron y asintieron con la cabeza.
— Buena idea, aquí al lado hay un hotel fantástico… nosotras pagamos… —habló Nancy.
Los cuatro se levantaron de sus sillas, ligeramente mareados por el vino, pero con la conciencia suficiente para no caerse.
Las maestras pagaron la enorme cuenta de la cena y se fueron a un hotel al lado del local.
…
— Mmm… Q… ¿Qué pasó…?
Una persona se despertaba, bastante confundida por la vista.
— ¿T… tengo tetas…? Y mi pene no… ¿Qué rayos?
La mujer en ropa interior miraba su cuerpo con confusión, preocupada, llevó la mano a la entrepierna expuesta y manchada de aquel líquido blanco.
— Ugh… está pegajoso… no puede ser… no me digas que esto es… ¡Qué asco!
No dudó en limpiarse con la sábana de la cama en la que despertó.
— ¡¿Qué está pasando?! ¡No, ¿qué rayos pasó?! ¡¿Por qué soy una mujer?!
Se acomodó la lencería de la parte baja para cubrir su zona íntima y se puso de pie rápidamente, pero.
— ¡Kya!
Un grito femenino salió de su boca al perder el equilibrio.
— Estás cosa… pesan…
Se volvió a levantar, ahora con más cuidado.
— Son molestas…
Cada paso que daba hacía que los senos en su pecho rebotaran, sintiendo el rebote en su hombros, tuvo que agarrarlos con una mano mientras con otra se agarraba de las parades.
Entonces se vio en un espejo…
— ¡¿Maestra Nancy…?! —notó como la mujer se sincronizaba con cada uno de sus gestos— ¡¿Soy la maestra Nancy?!
El reflejo en el espejo era el cuerpo de Nancy, pero el alma dentro de este era de otra persona, la de un hombre.
— ¡¿Por qué soy la maestra Nancy?! ¡Diablos! ¡¿Qué demonios pasó?! A ver… cenamos y fuimos al hotel… ¡Joel!
Recordó superficialmente las cosas, pero también recordó que no iba solo, su amigo también podría estar en una situación similar.
Miró en la habitación buscando algo que lo pudiera ayudar, pero no había nada, ni ropa ni celulares,
Sin más opción, abrió la puerta que conectaba con el pasillo.
— ¡¿Maestra Nancy/Alondra?!
Ambas mujeres se encontraron la una a la otra al abrir las puertas de sus habitaciones, desnudas, con lencería apenas cubriendo sus partes, y con vaginas chorreando semen.
Y viendo que ambas estaban en una situación similar.
— ¡no puede ser, ¿tú también?!
Ambos se dieron cuenta de la grave situación en la que se encontraban.
¿Qué había pasado? Habían ido con las maestras a un hotel y después despertaron en sus cuerpos, en lencería y con una vagina llena de semen.
Ambos entraron a la habitación de la que había salido “Alondra”, se sentaron en la cama con cada uno en un extremo opuesto, reflexionando sobre la situación.
— ¿Qué vamos a hacer ahora…? Esas viejas locas se llevaron nuestros cuerpos… ¡Y ni siquiera nos dejaron ropa! —se quejó Joel en el cuerpo de Alondra.
— Podemos tratar de correr…
— ¡¿Estás bromeando? apenas y nos podemos mover con estas tetas!
— ¡Pero tenemos que darnos prisa y encontrar nuestros cuerpos!
Los practicantes en cuerpos de maestras seguían discutiendo para ver que hacer, pero entonces.
*Tono de llamada*
Un teléfono sonó desde el baño.
Como pudieron, fueron a este.
— ¡Esas malditas!
Ahí estaba el teléfono de Alondra, pero también estaba su bolsa y su vestido.
Y en el teléfono que sonaba.
La llamada pertenecía al número de Joel.
Contestaron.
— Hola, chicas, gracias por el regalo, la pasamos genial!
— ¡Déjate de juegos, Alondra! ¡Devuélvanos nuestros cuerpos! —Joel gritó enojado.
Joel estaba tan enojado que no hubo ni una pizca de respeto hacia la mujer en su cuerpo.
— Wow, tranquila maestra Alondra, te saldran arrugas si te enojas —Alondra se burlaba al otro lado de la llamada— Además, no podemos devolverles sus cuerpos, el cambio es permanente, ¿sienten el semen en sus vaginas de ancianas? Con eso sellamos el hechizo. Bueno, muchas gracias por la cena y por el dinero, me tengo que ir. Ah, por cierto, si fuera ustedes no le contaría a nadie lo sucedido, las tomarían por locas jaja.
La maestra con el cuerpo del practicante colgó la llamada.
Joel obviamente trató de llamarla de nuevo, pero ella ya lo había bloqueado.
— Pongamos sus cosas, quizás podamos volver si las encontramos
Dijo Joel, enojado y serio.
Tadeo en el cuerpo de Nancy también fue al baño de la habitación donde despertó para encontrar las pertenencias de ese cuerpo.
Sin embargo, mientras tomaban la ropa, cada uno encontró una nota entre estas.
“Querido Tadeo/Joel.
Si estás leyendo esto significa que has despertado en mi cuerpo, he tomado el tuyo en cambio, es bastante bueno la verdad, mucho mejor que mi viejo cuerpo. Ya he formado una familia y he desperdiciado mis años de vida cuidando de esta, pero tú y tu amigo son jóvenes y tienen mucho por hacer, por eso hemos decidido robar sus cuerpos, sabemos que ya tomaron el examen así que no tardarán mucho en llamarnos, nos mandarán a un lugar fuera de la ciudad y entonces podremos empezar nuestras nuevas vidas.
No intenten buscarnos o recuperar sus cuerpos, el cambio es permanente, el semen en sus nuevas viejas vaginas es la prueba de ello. Tampoco intenten buscarnos, no querran arruinar su carrera como maestras si la escuela se entera de que se acostaron con sus practicantes.
Quizás perdieron muchos años de vida, pero ahora tienen un trabajo estable en su ciudad natal y un buen sueldo, aunque les va a doler un poco el descuento por el préstamo que sacamos para poder hacer todo esto, decíamos la verdad cuando dijimos que ustedes pagarían después.
Les deseamos una feliz vida en sus nuevos viejos cuerpos - Nancy/Alondra”
Ahí terminaba la carta, y con ella se partían las esperanzas de poder siquiera hacer algo.
Las maestras se fueron del Hotel para volver a sus respectivas casas, arrepentidas por lo que había pasado y lo que habían hecho.
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