Agarras la caja con kanjis y decoración japonesa y la abriste sin notar la tétrica sonrisa de la albina.
Todo se pone negro para ti, y de repente.
Te encuentras mirando hacía abajo un enorme para de pechos.
Tratas de tocarlos pero "tu cuerpo" no responde.
Al contrario, este empieza a moverse por su propia cuenta.
— Ya me voy al club, mamá, vuelvo más tarde.
— Ve con cuidado, Hina-chan
Sales de la casa, viendo como todo son letreros en japonés, letreros que puedes entender.
Y de forma inesperada.
— ¡Jajajajajaja! ¡¿Te gusta tu regalo?!
Oyes una risa burlona
"Tu cuerpo" voltea en la dirección del sonido, solo así logras ver a la albina en traje de bufón, riéndose de alguien, de ti.
Quieres hablar pero no puedes.
— ¡Querías una japonesa ya ahí la tienes! ¡Ahora la estarás acompañando como el amuleto de buena suerte que ahora eres! ¡Que afortunado! ¡Jajajajajaja! ¡De seguro le ayudaras a encontrar pareja! ¡Ajajajaja! ¡El chico que salga con el deberá de tener muy buena suerte! ¡Feliz día de los inocentes! ¡Jajajajaja!
La albina sale de tu rango de visión ya que la mujer que te lleva ha seguido con su rutina, ahora también tuya pues Hina no se despega de su amuleto de la suerte ni un solo segundo.

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