Joder, mi motivación anda encendida, a ver cuanto dura.
Esta historia fue inspirada en las imágenes de este artista, y poco a poco le fui dando forma y al final dije "pos que incluya a Vania", y pos es otra historia que me gustaría ver en comic.
En fin, si comentan que les parece estaría genial.
“Mmm, este licuado de fresa está exquisito”, “Este ‘mango explosivo’ tampoco está mal” “Nunca pensé que el limón pudiera saber así”...
Un comentario positivo tras otro llenaban el local de licuados “Tragos de Gran personalidad”, un local que rápidamente se hizo famoso rápidamente por los sabores peculiares del local así como los nombres de estos, incluso tenía un menú peculiar que cambiaba cada tanto; pero no duraba más de una semana. No solo eso, había rumores de que los licuados ayudaban a mejorar las personalidades de algunos individuos, cosa que fue parte del revuelo en las redes sociales.
— Aquí está su licuado “Banana de yoga”, disfrutelo~
Una mujer en pantalon negro con camisa blanca de manga larga y un delantal, de largo cabello blanco atado por una trenza y ojos morados, de gran busto, cintura delgada y un trasero redondo, un poco más alta que la mujer promedio; entregaba un licuado amarillento y con un brillo que no parecía común.
— Muchas gracias —el cliente tomó la bebida y le dio un trago— ¡Mmm! ¡Está deliciosa!
La mujer, sonrió al ver la expresión satisfecha del cliente.
— Disculpe, jefa. La buscan para una solicitud de empleo…
Otra mesera, de piel clara, de melena larga rosada y ojos azules, se dirigió a la mujer como “jefa”. Detrás de ella estaba una joven vistiendo ropas casuales, de cabello por debajo de los hombros, atado con una cola de caballo y de color negro con ojos de color rosa.
— Está bien, sígueme. —la jefa ordenó con una gran sonrisa.
Ambas avanzaron hasta una puerta en el fondo del restaurante con cerrojo y con el letrero “solo personal autorizado” pegado en esta.
Pasaron por un pasillo pequeño que tenía 4 puertas en total; la que usaron para entrar, otra contraria a esta, y otras dos en las paredes opuestas, destacando estás últimas por parecer mayormente aseguradas. La pelinegra no pudo evitar sentirse nerviosa.
— Tranquila, es solo por seguridad, nunca sabes cuándo podrían intentar robar tu secreto. —la albina lo notó.
Solo les tomó unos pocos pasos llegar a la oficina, apenas pasaron la puerta, la mujer de cabello blanco se quitó el mandil y se puso un saco que le daba más un aspecto de mujer de oficina que de mesera. Luego se sentó en la silla detras del escritorio donde habia un ordenador, una cafetera y una placa con inscripción con el nombre “Vania” grabado en esta.
— Un gusto, señorita Vania, yo quisiera solicitar el puesto de mesera que ofrece.
— Ah, claro, pero antes, cuéntame de ti, ¿sí~? Necesito saber que tipo de persona contrato en mi local.
— Sí, Me llamó Alexa, recientemente empecé mi vida universitaria…
La chica llamada Alexa empezó a contar de su vida a la vez que Vania escuchaba con atención e incluso preguntaba por detalles en ciertos momentos.
— Bien, empiezas mañana, Alexa, los trabajadores entran por la puerta trasera y el horario es de 9 a 5, ¿Puedes con ello?
— Sí, se ajusta a mi horario.
— Excelente, te veo mañana.
Con un apretón de manos, Alexa y la jefa del local dieron fin a la entrevista.
…
Al día siguiente, 8:45 A.M. en la entrada trasera de Licuados “Tragos de Gran personalidad”.
— Hola, Alexa, llegaste en buen tiempo.
Vania, estaba fuera de la entrada.
— Sí, hay que quedar bien en el trabajo, adelante, entra, te presentaré al equipo.
Ambas entraron, la puerta de la entrada trasera conectaba con la cocina, ahí estaba el personal de cocina… únicamente en ropa interior y delantales.
— … ¿Por qué solo…?
— Oh, es que hace calor al trabajar, y como es un lugar cerrado nadie nos ve~ Ah, me llamo Jessica, un gusto —respondió una chica poco más baja que Vania, con un corto caballo blanco y negro que apenas llegaba a los hombros, de pecho moderado y un trasero enorme.
— Levi… un gusto… — una chica de baja estatura, pelo corto verde oscuro y de ojos rojos, de pechos tan grandes como los de Jessica y trasero que no se quedaba atrás, se presentó tímidamente.
— Bienvenida al equipo, ¿qué te parece una bebida de bienvenida? —una chica de de piel ligeramente bronceada, de corto cabello rosa con una pequeña coleta en este y con unas gafas bastante peculiares, sostenía un vaso con un líquido blanco.
— ¿En serio? Muchas gracias.
Alexa tomó el vaso y le dió un sorbo grande, fue extraño, el sabor no era tan fuerte y exquisito como los que había probado antes.
— Será mejor que te lo tomes todo o lo tires, para evitar accidentes prohibimos las bebidas en la cocina —dijo la albina de forma calmada pero firme.
— Está bien.
Alexa bebió el contenido del vaso, pero…
— Ugh… —Alexa sintió cómo su estómago se revolvía— Creo que tengo que ir al baño… ¿Dónde-kgh?!
Alexa cayó de rodillas mientras un sudor frío invadía su cuerpo.
“Me siento débil, mareada… ¿qué me está pasando?”
— Parece que la droga ya está haciendo efecto —dijo Vania.
— ¿Q-qué?
— Bueno, será mejor quitarte la ropa, no querrás mancharla~
La chica de las gafas y la chica peliverde agarraron a la nueva de los brazos y la pusieron contra el piso mientras Jessica le removía las prendas inferiores.
— ¡¿Q-qué ha-acen…?! ¡Su-ghn!
Alexa fue interrumpida por un fuerte dolor en su parte trasera, sentía una sensación similar a la diarrea pero con mayor intensidad.
— Ah, ya se está asomando… parece que será material para los licuados de fresas y frutos rojos~
Dijo la jefa al ver una pequeña figura rosa, brillosa y gelatinosa asomándose por el ano de Alexa.
Era algo completamente distinto a las heces fecales.
— ¡Ah-al-to…! ¡A…al-algo s-sale! ¡Ngh!
El dolor y los retorcijones en Alexa eran cada vez más fuertes, y la cosa que salía de su ano lentamente iba creciendo, poco a poco pasaba de ser una bola del tamaño de un chicle a tener el tamaño de una albondiga.
— Rayos, el proceso es muy lento como siempre. Chicas, ya saben que hacer~
La albina chasqueó los dedos, sus trabajadores lo entendieron al instante.
— ¡¿Ahh?! ¡¿D-dónde están… ahh?!
Alexa sintió como un par de dedos se introducían en su vagina a la vez que un para de manos apretaban sus senos.
— Lo siento —dijo Jessica— para acelerar el proceso tenemos que estimular tu cuerpo, todas somos “chicas”, así que no debería haber problema~
Y fue como ella dijo, el estímulo empezó a acelerar la cantidad del líquido viscoso que chorreaba, pronto llegó a tener la forma de una hece fecal pero sin ser una, ya que nada que saliera de tal orificio podría tener tal propiedad brillosa ni tal color.
Y al mismo tiempo, Alexa sentía el estímulo de placer por todo su cuerpo a la vez que sentía como se consciencia se desvanecía.
— ¡D-deten…ghaa! ¡Mi cabeza… da… vu-ueltas!
— Es normal, es lo que pasa cuando estás excretando tu personalidad… Y viendo su tamaño, creo que ya eso hora de meter mano.
La jefa se puso unos guantes y cogió la sustancia gelatinosa saliendo del ano de Alexa.
— ¡¡¡Akghh!!!
— ¿Pudiste sentirlo verdad? Si aprieto tu personalidad, tu cuerpo recibe un estímulo todavía más fuerte que las manos de estas chicas, ¿cierto~?
— ¡¿Ngh?!
Alexa sintió como aquella sustancia saliendo de su cuerpo era jalada por la mujer que se suponía sería su jefa, y aunque esta jalo con suavidad, Alexa sintió como si le hubieran arrancado una depilación de cera.
— Jessica, trae el contenedor, yo me encargo de ella.
La chica de cabello bicolor dejó de manosearla y salió de la cocina por unos momento y volvió rápidamente con un contenedor transparente que parecía tener capacidad para 4 litros.
Después de eso Jessica volvió a estimular la vagina de Alexa, esta solo podía temblar y gemir mientras poco a poco sus fuerzas se iban y la baba gelatinosa saliendo de su ano crecía.
— Vaya, realmente tienes potencial de ingrediente a pesar de tu aspecto.
Comentó la albina mientras sostenía una viscosidad tan larga como una serpiente. Había pasado media hora, para ese momento la voz de Alexa se había apagado al igual que el brillo en sus ojos, solo salían pequeños y bajos jadeos de su boca, incluso su débil forcejeo había parado.
— ¿Todavía no terminan? —preguntó otra chica que acaba de llegar, de largo cabello verde claro y con mismo color de ojos, de grandes atributos, vestía un top deportivo y unos leggins.
— Va a ser tardado, ve y cambiate, Green. Y acomoda las mesas, en unos momentos iré a ayudarte… Emilia y Karina están llegando tarde de nuevo, supongo que tendré que hablar con ellas después. Levi, encargate de la nueva, las demás preparen la fruta y las personalidades del día.
Después de eso el local siguió su rutina diaria como si nada, no fue hasta después de medio día que la “nueva mesera” inicio su turno.
— Vaya, realmente conseguiste trabajo en este lugar, Ale, ¿entonces tenemos descuento? —una compañera de Alexa la había reconocido.
— Jajaja, lo siento, Sofia, la jefa no me deja hacer tal cosa, además voy empezando, me vería muy altanera si voy y le pido tal cosa.
“Alexa” reaccionó de forma “normal” y siguió como si nada.
— Entonces, ¿qué vas a ordenar?
— ¿Qué me recomiendas?
— Pues justo hoy acaba de salir un sabor especial de fresa, se llama “fresa universitaria”
— ¿En serio? Suena llamativo, dame uno por favor y añade un pay de queso.
— Sí, enseguida te lo traigo.
Alexa escribió el pedido y lo dejó en la ventanilla de la cocina.
Mientras tanto al otro lado, del lado que el público no podía ver ni acceder. Resguardadas por una pared que bloqueaba poco más de ⅔ de la vista a la cocina, estaban las tres cocineras; una picando frutas, otra haciendo la mezcla en la licuadora, y otra administrando varios contenedores de personalidad, todos con distintas cantidades y colores.
El proceso era como el de cualquier otro licuado; vaciar leche, yogurt o ambos al mismo tiempo, poner la fruta picada y una cucharada de azúcar dependiendo de la fruta. Sin embargo, lo que le deba aquel sabor a la malteada era una porción de personalidad vaciada antes de licuar toda la mezcla.
— Se nos acabó la azul, dejen voy por otra.
Levi salió de la cocina entrando al pasillo que conectaba con todas las demás salas del local, la puerta del almacén estaba al otro lado.
Ahí había una gran cantidad de contenedores de personalidad, contenedores con personalidades de todos colores, cada uno marcado con una etiqueta.
Tomó otra excreción de personalidad azul y dejó el almacén.
Ese era el secreto más oscuro y mejor guardado de aquel local de licuados.
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